Astilleros y Maestranza de la Armada (ASMAR) es una empresa estratégica chilena fundada en 1960 con el propósito de satisfacer las necesidades de la Armada de Chile. Con sedes en Talcahuano, Valparaíso y Punta Arenas, ASMAR se ha consolidado como un actor clave en la construcción, reparación y mantenimiento de embarcaciones militares y comerciales. Su trayectoria incluye proyectos emblemáticos como buques multipropósito, patrulleros oceánicos (OPV) y apoyo a unidades de países vecinos, reforzando su reputación a nivel regional.
La importancia del proyecto de la fragata:
El desarrollo de una fragata nacional representa un paso crítico hacia la autonomía naval de Chile. Actualmente, la Armada depende de buques adquiridos en el extranjero, lo que implica riesgos en cuanto a dependencia tecnológica y logística. Este proyecto busca reducir esa vulnerabilidad, fomentar la autosuficiencia y posicionar a Chile como un país con capacidad para desarrollar tecnologías avanzadas de defensa.
El contraalmirante José Miguel Hernández, director de ASMAR, destacó que este proyecto forma parte de un plan a largo plazo para fortalecer la capacidad naval del país y consolidar la industria de construcción naval en Chile. En palabras de la autoridad, el astillero requerirá un diseño probado y la colaboración de empresas asociadas para integrar los sistemas necesarios, asegurando así estándares internacionales de calidad.
Contexto global:
Construir fragatas propias es un símbolo de soberanía tecnológica y capacidad industrial. En el ámbito geopolítico, los países con capacidades navales independientes son menos vulnerables a presiones externas y más aptos para proteger sus intereses marítimos. En América Latina, donde pocos países tienen esta capacidad, Chile se posicionaría como líder regional en la industria de defensa marítima.
Durante el panel La Industria Defensa Nacional y su Contribución al País en el congreso internacional Los Desafíos de la Industria de la Defensa en el Nuevo Orden Internacional, realizado en Exponaval 2024, el contraalmirante Hernández subrayó que este proyecto será una piedra angular de la política nacional de construcción naval, que será formalizada próximamente por el Gobierno.
Detalles del Proyecto
Características preliminares de la fragata:
Se espera que la fragata cuente con capacidades de defensa aérea, guerra antisubmarina y operaciones de superficie. Aunque el diseño final aún no está definido, el proyecto se basará en modelos probados internacionalmente para garantizar su efectividad. ASMAR se encargará de la ingeniería de detalle y de la construcción, en colaboración con empresas asociadas para la integración de sistemas avanzados.
Plazos clave y el año 2032:
El inicio de la construcción está programado para 2032. Este plazo permitirá a ASMAR completar la construcción de los actuales buques multipropósito, desarrollar infraestructura técnica y capacitar al personal necesario para un proyecto de esta envergadura. Además, el cronograma está diseñado para coincidir con la renovación programada de las unidades actuales de la Armada, asegurando una transición sin comprometer la operatividad.
Encaje en los planes estratégicos:
El proyecto está alineado con los objetivos de modernización de la Armada de Chile, que incluyen la renovación gradual de la flota y la consolidación de una industria nacional de construcción naval. Es parte de un esfuerzo integral para garantizar la capacidad de disuasión y proyección marítima del país en el Pacífico Sur.
Impacto en Chile
Empleo y desarrollo económico:
La construcción de fragatas generará miles de empleos directos e indirectos en sectores como la ingeniería, metalurgia y electrónica, fomentando además la transferencia de conocimientos hacia la industria civil. Este proyecto será un motor de innovación tecnológica y desarrollo económico, fortaleciendo a ASMAR y su cadena de suministro.
Colaboraciones internacionales:
El éxito del proyecto dependerá de asociaciones estratégicas con empresas extranjeras para la transferencia de tecnología avanzada en áreas como radares, sistemas de armas y control de misiones. Estas colaboraciones elevarán los estándares técnicos en Chile y fortalecerán sus relaciones internacionales.
El Desafío y las Oportunidades
Retos técnicos y financieros:
Construir una fragata es un desafío significativo que requiere recursos considerables. Chile deberá invertir en infraestructura, capacitación técnica y adquisición de tecnología, además de asegurar financiamiento para este proyecto de largo plazo.
Ganancias estratégicas:
El éxito del proyecto consolidará la soberanía tecnológica de Chile, fortaleciendo su capacidad para responder a amenazas marítimas sin depender de proveedores externos. Además, posicionará al país como líder regional en tecnología naval, capaz de exportar conocimiento y servicios a otros países de la región.
¿Qué Significa para el Futuro?
Transformación de la flota:
La incorporación de fragatas construidas localmente modernizará la flota chilena, permitiendo operar con tecnología de punta y mayor adaptabilidad a escenarios cambiantes. Esto también reforzará la capacidad de Chile para participar en misiones internacionales, incluyendo operaciones de paz y cooperación multinacional.
Posicionamiento regional:
Con una industria naval robusta, Chile se posicionará como un referente en el Pacífico Sur, no solo en términos de defensa, sino también como proveedor de servicios y tecnología naval para otras naciones. Este liderazgo fortalecerá su influencia estratégica en la región.
Visión a largo plazo:
Este proyecto no solo moderniza la Armada de Chile, sino que sienta las bases para un desarrollo continuo de capacidades navales en las próximas décadas. Asegura que el país mantenga su relevancia estratégica en el entorno marítimo global, garantizando su autonomía y capacidad de disuasión.
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